ENTREVISTA

Ana López Montaner, directora de "Rocha"

 

"Debe ser muy duro vivir en un lugar donde sólo sientes que ensucias la vista"


A dos años de su creación, Interdram estrena el primer montaje que ha completado el proceso integral propuesto por el proyecto. La obra original de Felipe Vera y que cuenta con las actuaciones de Daniel Antivilo y Gastón Salgado, aborda la crudeza de ser inmigrante problematizando la construcción de la realidad.

 

Por Claudia Palominos

Cumplimos el objetivo y deseo de poner en escena dramaturgias que nos interesan, dice Ana López Montaner, directora de Rocha, el primer montaje de la Asociación de dramaturgos y creadores escénicos, Interdram; que ha completado todas las partes del proceso propuesto por este proyecto que ya cumple dos años desde su creación.


El texto original de Felipe Vera –ganador del Fondo de Creación Literaria categoría profesional del CNCA–  contó en primera instancia con la asesoría dramaturgística de otros integrantes de Interdram;  después pasó a formar parte de Proyecto 2D en Matucana 100, donde se entregó a otro director (Guillermo Alfaro) para que realizara ocho ensayos de un extracto, siendo el  último abierto al público. Luego vino su publicación que fue lanzada el pasado 24 de junio en la librería McNally Jackson de Nueva York y ahora, el  esperado estreno fijado para el próximo viernes 19 de agosto en Teatro Camino.


“Con todo lo que está pasando en Medio Oriente, Estados Unidos, Europa y en Chile también, para muchos países recibir inmigrantes y refugiados se ha convertido en un tema.  Es muy preciso hablar de esto ahora que se está abriendo el discurso”, agrega sobre la temática que desarrolla la pieza protagonizada por Daniel Antivilo (Matar a un hombre, Pega Martín pega) y Gastón Salgado (Pega Martín pega, Sitiados, El reemplazante), y que muestra el viaje de dos hermanos inmigrantes, cansados del rechazo, que deciden crear su propia patria antes de morir. “Todo lo que se muestra está enraizado en la experiencia de ser inmigrante, de tener que  vivir en un lugar donde no eres querido. En un lugar en el que, como dice el texto, sólo ensucias la vista”.

¿Por qué Interdram se hace cargo de esta temática?
Acogimos la temática de esta obra como un tema global, como un concepto. El acento de los personajes es neutro porque perfectamente podría ser un inmigrante chileno en otro lugar, un árabe en Estados Unidos, un sirio en Europa, un colombiano en Chile… Todo lo que es nacionalismo, discriminar a otro por ser de otro lugar, es absurdo. Eso lo recoge esta obra planteando que cualquiera se puede construir una realidad y decir “En mi metro cuadrado, ésta es mi política y mis reglas; mi ejército es tal, mi gobierno cual y hablamos este idioma. El que no entra aquí, no pertenece”. Vivimos esa condición forzosa de construir una identidad, pero,
¿en base a qué la estamos construyendo? 

 

¿Qué importancia asignas al territorio?
Si bien nos configura, desde la comida, las costumbres, las formas en que nos comunicamos, el lenguaje y por lo mismo culturalmente el territorio es súper poderoso, hay que tener claro es que está delimitado por una invención, por un acuerdo.  Es una convención.

¿Por qué Rocha?
En el texto se alude a la existencia de un pájaro que, de alguna manera, anuncia la muerte. El personaje Román escucha constantemente “rocha, rocha”, que es el leitmotiv de la obra, donde se avisa la desgracia. Sin embargo, se trata más bien de una fantasía, la capacidad de renombrar las cosas. Durante la puesta en escena ellos fundan su lugar, el lugar que escogen para morir. Llegan a  este espacio y determinan que ésa es su nueva república, su territorio, pero en realidad tampoco lo es.  Todo finalmente obedece a una convención, a algo que acordamos. En ese sentido, ni siquiera sabemos si Rocha existe.

 

¿De qué forma se traduce eso en el montaje?
Todo lo que está planteado metafóricamente en el texto, ellos lo construyen en escena. Resolvemos la acción y lo físico desde la relación con los objetos. Todo lo que está en escena es creado por ellos, intervenido por ellos. Todo está puesto para ser usado por los actores, en especial Gastón, nada es decorativo. De hecho, gran parte de las cosas son fungibles en la función, no podemos volver a usarlas, eso la vuelve algo performática. Cada elemento utilizado tiene que traer consigo una acción.

¿Cómo abordaron la visualidad?
Para el rito usamos como referente el accionismo vienés, primeros performers que trabajaron en unir el arte con la acción, en rechazo al arte estático y tradicional. Nos encontramos con un movimiento de los años 70’ que se vinculó al rito simulando el sacrificio de animales y el uso del propio cuerpo como soporte. No comparto en lo que desembocó después, porque extremaron todo usando animales verdaderos, sangre, etc., pero sí como referente visual es súper potente. La estética de la obra es un poco bruta: dos hombres en un rito con la tierra, sacrificando a un cerdo…  y decidimos recoger la premisa de que todo es tan inventado que quisimos que se notara. El chancho es tan falso como los límites que nos configuran.

¿Qué identifica a los personajes centrales?
Son dos hermanos: Román y Luchin. Luchin (Gastón Salgado) es el menor y no habla, no porque tenga algún problema fisiológico, sino que por su propia voluntad. Hubo un hecho traumático en su vida ante el cual él decidió dejar de hablar. Román (Daniel Antivilo) es el mayor.  En él se concentra el texto, el resentimiento y la decisión. Román es quien toma la determinación, Luchin lo va descubriendo en el camino. Ahí hay también un acto de dominación. El que quiere ser libertario, finalmente igual termina subyugando al otro.

¿Reacciona o asume?
Hay momentos en que  lo sigue y otros que se resiste. Román está huyendo del sometimiento de una realidad construida por quienes lo marginan y exilian, pero entra en lo discursivo, en lo político, al final, entra en el juego y termina repitiendo lo mismo con su hermano. Luchin no habla. Tiene una protesta, una posición respecto a la vida manifestándose  en la no manifestación, que es súper radical. Eso al mismo tiempo lo lleva a tener otra opción porque elige otro camino. Era muy triste permitir que Luchin no pudiera reaccionar y preferimos que se revelara porque eso también es una señal para nosotros y una invitación para el público. Creo que quienes vean la obra se van a encontrar con un mundo visual sintético y fuerte, una relación fraternal conmovedora y una ideología centrada en la aceptación de uno mismo y de los otros.

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