Crítica

 

"Colisión"

 

 

La hija de mi papá. De: Nicólas Mena. Dirección: Nicólas Mena. Compañía: La Parentela. Elenco: Milena Bastidas y Catalina Gallardo. Asistencia y técnico: Rodrigo Vidal. Gráfica: César Ramírez. Duración: 60 min. Fechas: 14, 15 y 16 de enero. Teatro SIDARTE. Santiago. Festival Santiago a Mil

 

 

 

La compañía La Parentela con su obra La hija de mi papá dirigida y escrita por Nicolás Mena, se presenta en el Teatro SIDARTE dentro del marco del Festival Santiago a mil 2016.

 

La puesta en escena muestra el encuentro de dos hermanas tras la muerte de su padre, único lazo en común entre ellas. Cada una de ellas creció en un entorno socioeconómico distinto, siendo aparentemente imposible un espacio de reconciliación. La propuesta realista requiere solo de elementos esenciales, -una mesa, un perchero, tres sillas y una caja con cartas escritas al  padre-, para mostrarnos la colisión de dos clases sociales que se golpean una y otra vez sin poder comprenderse.

 

Las actrices Milena Bastidas y Catalina Gallardo son las encargadas de afrontar la dificultad de hacer verosímil un encuentro en el que los personajes se presentan a través del conflicto entre la rica-consentida y la pobre-comprensiva. Ambas cumplen con un trabajo ordenado y correcto, pero que en los momentos de mayor tensión dramática, transitan peligrosamente por un sentimentalismo exagerado, por ejemplo, cuando Trinidad (Catalina Gallardo) -la hermana de clase alta e hija del matrimonio del padre-  está a punto de tener un colapso nervioso al no poder aceptar la vida oculta de su padre; o el monólogo final de Daniela, la hermana de clase social baja e hija ilegítima que desafía su rol de subalterno.

 

El texto, por otro lado, cumple su objetivo de proporcionarnos la información y el contexto necesario para hacernos entrar en la ficción propuesta. Sin embargo, en su último tercio decae y redunda debido al falso final que se produce tras la salida del departamento, primero de Trinidad y luego de Daniela. Ellas vuelven a escena, pero con ello no se produce nada nuevo. Ambas continúan con sus reproches sobre el papel del padre en sus vidas. Todo había sido resumido y resuelto cuando Daniela, en la soledad de su departamento, había comenzado a reír por el encierro accidental de su hermana en las escaleras del edificio. Ella superó la situación y la que vive anclada a un pasado que se niega a ver es Trinidad, quien no logra ver más allá de sus propios caprichos de clase.

 

La hija de mi papá es una propuesta que aborda arriesgadamente la idea clasista del “buen pobre” y el engaño capitalista de que “el trabajo dignifica” graficado en la relación entre las dos hermanas y su relación con el mundo laboral. Y esto se vuelve preocupante, pasan los años y no se puede dar por superada esta concepción en Chile.

 

 

 

 

Felipe V

 

(Texto publicado en portal de crítica teatral apoyado por el Goethe-Institut Chile Agora / Revista Hiedra) 

 

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