Crítica

 

"Si soplas suavemente harás bailar las sombras"

 

 

Chiflón, el silencio del carbón. De: Compañía Silencio blanco. Director artístico y realizador: Santiago Tobar. Universo sonoro: Ricardo Pacheco. Elenco: Felipe Concha, Dominga Gutiérrez, Emiliano Rojas, Consuelo Miranda y Claudio Espinosa. Ilustraciones: Carolina Díaz. Producción general: Dominga Gutiérrez. Duración: 50 min. Fechas: 3, 4, 5, 10, 11, 12, 17, 18 y 19 de diciembre. Teatro Cinema. Santiago.

 

 

 

El arte milenario del teatro de marionetas es uno de los lenguajes escénico más utilizados para las audiencias infantiles en todo el mundo. Pero ese universo no tiene por qué ser inocente ni inocuo. Las marionetas han sabido expresar, antes que el humano, lo que nadie había osado decir; ellas son las heroínas de los deseos secretos y de los pensamientos escondidos, son la voz de la confesión discreta, esa que hacemos en nuestra propia cabeza y que también, con la mirada baja, apenas murmuramos a nuestros seres queridos.

 

Chiflón, el silencio del carbón, una re lectura del cuento El chiflón del diablo de Baldomero Lillo, dirigida por Santiago Tobar es un montaje que señala una función propia del teatro y de su “realidad pública” que reside en ser un arma y un instrumento terapéutico colectivo; y no en quedar reducido a un vehículo de expresión y desahogo de unos bufones exhibicionistas. El hombre, de esta forma, se queda en la obra relegado al trabajo de manipulador y la marioneta es la que toma el estandarte, enseñándonos, entre compasión y miedo, nuestros errores vitales.

 

Confeccionadas en papel maché y con rasgos expresionistas, las marionetas son manipuladas por cinco actores que en repetidas ocasiones recuerdan el teatro japonés conocido con el nombre de Bunraku. Los colores blanco y negro son los que predominan en la escena y ayudan en la configuración de ambientes íntimos, duros y claustrofóbicos que son trabajados en plataformas móviles que permiten al espectador ver diferentes enfoques de una misma acción.

 

El espacio sonoro, muy bien trabajado, nos traslada al mundo de las mineras apenas entramos en la sala. Y una vez que comienza la función, resalta ciertas acciones de las marionetas que nos hacen transitar por la historia de una manera pulcra y sin necesidad de palabras.

 

Cabe destacar también el trabajo de los actores-manipuladores que nos hacen olvidar que ellos existen y cuando notamos su presencia, nos conmueven con unos movimientos limpios donde nada queda al azar, multiplicando de esa forma el interés de nosotros, los espectadores.

 

Chiflón, el silencio del carbón de la compañía Silencio blanco, es un montaje que tiene múltiples enfoques, se puede leer como una obra con un claro contexto de reivindicación social o quedarnos exclusivamente en la sutil belleza que nos entregan las marionetas. Y en eso radica el mérito de esta joven compañía. Nos presenta un tema y también una estética que logra entretener y conmover a toda una familia con sus pequeñas y frágiles figuras hechas de papel.

 

Una obra que se disfruta como un suave soplo que hace bailar a las sombras. Una obra que se agradece y donde el público responde con su aplauso.

 

 

 

Felipe V

 

  • Facebook - Interdram
  • Twitter - Interdram
  • YouTube - Interdram
  • Instagram - Interdram