ENTREVISTA

 

“El crítico siempre ha sido un mediador pero en el sentido de reflexionar sobre la estética de una puesta en escena y entregarle estímulos al público para pensar".

 

Jürgen Berger.

por Sebastián Perez Rouliez. Editor Revista Hiedra en colaboración para Interdram. Septiembre 2015.

Agradeciendo la oportunidad que se me da de poder hacerte unas preguntas, te cuento que lo que más me interesó de este ejercicio, es poder dialogar con lo que sucede en tu contexto con la crítica teatral y así poder contrastarla con la nuestra. Por lo mismo, trato de introducir algo de nuestro acontecer local en las preguntas, a modo de preámbulo para dar luces sobre cómo se hace lo que se hace hoy. Dicho esto, vamos a las preguntas:

 

¿Has tenido la posibilidad de relacionarte de algún modo con la producción crítica en Latinoamérica? ¿Podrías indicar cuáles son las diferencias y similitudes con lo que está sucediendo en Europa?

 

Si hay diferencias tienen que ver con una comprensión distinta de lo que es la crítica teatral. En Alemania existe una tradición de la crítica teatral que da por sentado que el crítico critique ojalá duramente los textos de teatro y las escenificaciones sin tener pelos en la lengua. Los artistas de teatro están acostumbrados a ser criticados. Y ya que varios críticos de distintos periódicos llegan a los estrenos importantes, se produce normalmente una perspectiva diversa de la crítica. En Latinoamérica en cambio, así es mi impresión, no necesariamente hay esa tradición de crítica argumentativa, que también nombra los puntos débiles de una obra. Y esto puede tener como consecuencia un manejo netamente descriptivo.

 

¿Desde dónde te sitúas tú para hacer crítica? ¿Qué te interesa destacar en una obra y que cosas no son prioritarias?

 

Si se trata del estreno de una nueva obra, para mí la pregunta más importante es: ¿De qué trata la obra o de qué quiere tratar? Y sobre todo: ¿Me está convenciendo la historia? El análisis del texto teatral es por lo general la base para las preguntas que surgirán en cuanto al estreno: ¿Con qué juego escénico intentó el director transformar el texto?, ¿Me convence? ¿Cómo trató el director el texto? ¿Lo puso simplemente en escena o desarrolló una idea propia? ¿Cómo trató la dirección de los actores? ¿Cómo es la relación entre escenografía y escenificación?

Si se puso en escena una obra clásica, me pregunto por qué un director eligió justamente este clásico. ¿Está viendo una relación con la actualidad y, me convence la manera como lo relaciona? Lo mismo cuenta para la adaptación de textos teatrales clásicos y para adaptaciones de novelas y películas. Si escribo sobre un proyecto teatral donde el texto no importa o solo es parte de un ensamble de ideas, de imágenes y de movimientos performativos, las preguntas surgen normalmente desde la estética del proyecto.

 

En Chile la crítica tradicionalmente asociada con grandes medios de prensa, hoy pareciera no poder abordar del todo ciertos lenguajes teatrales contemporáneos, como obras que podríamos situar bajo el paradigma de lo posdramático o lo performático. En este escenario, ¿Crees que la crítica deba buscar nuevos espacios de visibilización y/o modificar los espacios convencionales?

 

El crítico teatral siempre esta aprendiendo e intentando entender nuevos desarrollos estéticos. Y no hay nada que objetar si este proceso de entendimiento y de desarrollo de argumentos propios se cristaliza en una crítica a favor o en contra de desarrollos estéticos. Para mi un crítico teatral siempre está atento y acompañando las decisiones estéticas de autoras/as y directores/as con empatía crítica, y los debe poder criticar duramente.

 

Ciertos críticos de medios independientes han armado sus proyectos editoriales justamente para no operar bajo criterios como de bueno/malo, bello/no bello. Con ello se ha generado un tipo de crítica que parece mediar la experiencia del espectador y la obra. ¿Te parece esto un paso necesario? ¿Le corresponde a la crítica invitar al público a la sala?

 

A la última parte de la pregunta respondo con un claro NO. Despertar el interés del público para el teatro es tarea de los creadores teatrales y de los especialistas de marketing. Eso se tiene que lograr por sí mismo. Si no lo logran, quizás están haciendo algo mal y entonces el crítico teatral debe pensar por qué el público evita un teatro o una obra en particular. El crítico siempre ha sido un mediador pero en el sentido de reflexionar sobre la estética de una puesta en escena y entregarle estímulos al público para pensar. Después de cada noche de teatro debe pensar desde una propia base argumentativa y ser una instancia independiente.

 

En Chile la asistencia a los teatros ha crecido el último semestre luego de sortear una crisis que a muchos les parece un estado habitual de la producción nacional, y que implicó el anuncio de cierre de varios teatros. Sin embargo, a pesar de este repunte –que aquí algunos atribuyeron a la vuelta del “Realismo Sicológico” a la escena local-, hoy sigue siendo poco el público que asiste al teatro, menos aún el que se interesa por la crítica teatral. ¿Qué estrategias has visto que puedan ayudar a mejorar la relación con la crítica y el crítico?

 

Solamente hay una estrategia: Teatro bueno y con sustancia que no aburre a la gente. Y por otro lado, críticos de teatro que puedan ser amantes de ciertas noches de teatro, como mujeres perspicaces que notan al instante si su marido trabajó muy poco y tomó demasiado.

 

Así como existe una distancia entre la crítica y el público, también parece haber una entre el crítico y el teatrista, en el sentido de que la crítica muchas veces no es bienvenida o por el contrario, se piensa al crítico como el funcionario de una oficina de partes para validar tal o cual obra y mejorar la asistencia a la sala o las chances de ser seleccionada en festivales. En este sentido, ¿cuál crees que sería una relación virtuosa e interesante entre crítica y práctica teatral?

 

Sólo hay una relación que es la del respeto, aunque se digan verdades desagradables. Los creadores escénicos que tienen la opinión que un crítico teatral es un delegado de marketing, se hacen sospechosos, ya que en realidad no son artistas sino más bien políticos de teatro que quieren ser re-electos.

 

¿Podrías imaginar y aventurar un panorama para la producción crítica en el contexto actual? ¿Hacia dónde va? ¿Qué rol podría cumplir?

 

El rol futuro de la crítica teatral resulta de la certeza de que las/os críticos teatrales deberían ser pensadores empáticos. Por cierto, eso también vale para el internet. Ahí también se consideran criterios de calidad del periodismo. Quien solo da opiniones injustificadas, no es periodista, ni crítico teatral.

 

 

 

 

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