ENTREVISTA

 

"Me encontré con la tremenda violencia a la mujer que existe, sobre todo con la mujer indígena"

 

Claudia Cordero.

Por Ana López Montaner.

Estuviste en México realizando una Residencia dramatúrgica gracias a Iberescena. ¿De qué se trataba tu proyecto escritural? ¿Cuánto tiempo duró tu estadía allá y en qué cuidad estabas?

 

Estuve en DF viviendo por cuatro meses, entremedio tuve un viaje de investigación a Zongólica, cerca de la ciudad de Veracruz, porque mi proyecto se trataba de la muerte de una indígena nahual que vivía allí, fue un caso muy bullado políticamente en el año 2007, yo me enteré de este caso en el 2010 y empecé a averiguar porque me llamo mucho la atención que miembros de las fuerzas militares estuvieran implicados en la violación de una anciana indígena, el nombre de ella es Ernestina Ascencio , entonces mi tesis era descubrir como los mismos mestizos desconocían a  esa sangre de donde provenían, como si se hubiera borrado la conciencia generacional de que como latinos venimos de esas etnias, bueno en ese proceso me encontré con la tremenda violencia a la mujer que existe, sobre todo con la mujer indígena y también me encontré con personajes increíbles como Macedonia Blas, Eufrosina Cruz Mendoza, entre muchas, que están dando la pelea como mujeres para encontrar un espacio social y además de luchar por los derechos mínimos a tener derecho sobre su cuerpo, sobre qué hacer de su vida, cosas mínimas como la libertad.

Estuve trabajando en un centro cultural llamado Carretera 45, un espacio independiente liderado por el maestro Antonio Zúñiga, un dramaturgo, actor y director, con mucha energía, lleno de proyectos, muy generoso a la hora de entregar conocimientos, un gran aprendizaje encontrarme con él y con toda su banda, gente muy generosa la mexicana, muy inclusiva en todas sus actividades y además con mucha energía en la labor teatral.

 

¿Cómo organizaste tu residencia, qué hacías cada día, cómo fuiste avanzando? En definitiva ¿Cómo resultó ser esa experiencia?

 

Dividí más o menos por etapas el trabajo, al llegar a México me puse a estudiar todo lo relacionado con la conquista, pueblos originarios e historia de México, después sobre todos los temas que estaban vinculados con el caso Ernestina Ascencio, tenía un día a la semana en que iba a taller de dramaturgia donde lo más fuerte de mi aprendizaje fue la estructura, que historia quería contar y de qué manera, después de ese primer período que debe haber sido un mes y medio, me dedique paralelamente a escribir y seguía buscando información testimonios, mucha observación de campo, creo que la vida en DF le dejó mucho al texto, es decir se impregno de  la percepción de una chilena en México; después de esa etapa la etapa final era lectura corrección con el maestro y mis compañeros de taller. También dí un taller de espacio escénico para adolescentes en el centro donde estaba.

En el trayecto seguí entrevistándome con gente que aportara a mi información, por lo que mis semanas tenían siempre una cita con alguien y también fue súper importante viajar a Zongólica que fue el lugar donde ocurrió el caso, eso lo hice a la mitad de la residencia, eso me abrió mucho la visión sobre lo que estaba escribiendo, pues alejado de la cuidad la vida rural indígena en México es otro espacio temporal, es como si se retrocediera en el tiempo y eso aporto mucho al imaginario de mi escritura.

 

Como autora, ¿sobre qué te interesa escribir?

 

Casi siempre aparecen en mi imaginario personajes que me obsesionan y de allí parte una historia, son observaciones de calle que me llaman la atención y empiezan a habitar mi mente y no puedo dejar de pensar en eso, puede ser un empelado de ropa usada o una indígena privada de sus derechos, me interesan la investigación previa a la escritura, todo ese mundo de recortes que monto en una pared o en un cuaderno o en entrevistas para llegar a una obra original, por lo general son personas que estuvieron en el mundo y que trascendieron, como el vidente de Villa Alemana, Guadalupe del Carmen y Ernestina Ascencio,  pero también en la calle encuentro mucho material, escucho mucho, de repente en una micro con dos frases sabes que está sucediendo una gran tragedia, me interesan las historias que quedan como guardadas en un cajón, las cosas antiguas, o las cosas escondidas, esas historias o temas que hay que desempolvar para afrontarlos, en general mis fascinaciones para emprender una escritura se relacionan mucho con un espacio o una imagen más que con un tema en específico, los temas aparecen ahí, se van desprendiendo de esas imágenes, he escrito sobre hechos político místicos, de la degradación social y espiritual en torno a espacios específicos, sobre los derechos indígenas y también de la marginación inserta como el caso de “Marketplace” en donde dos vendedores de ropa usada son incapaces de enamorarse porque están viviendo entremedio del desperdicio.

 

Participaste como dramaturga en Lecturas Dínamo 2014, y recibiste feedback comunitario a tu obra en proceso de escritura "La Profesora" ¿Qué valoras de la experiencia?

 

Aporta mucho, ya que uno escribe en su escritorio con correcciones, pero el público es determinante, si se comprende o si no se comprende lo que uno como autor pretende entregar y además encuentro positivo generar esta instancia de vitrina de obras ya que habemos muchos autores escribiendo en este momento en Chile, pero no existe mucha posibilidad de encuentro de compartir el trabajo y me parece que la idea de Interdram en ese aspecto es un gran aporte. Ahora recién  voy a tomar en trabajo las críticas y  apreciaciones de la lectura de “La profesora”, de todas maneras me hubiera gustado estar presente, porque yo estaba fuera, pero aun así sirve mucho para salir del casacarón de que tu obra está terminada o la creencia de que funciona, ahora se viene todo un proceso de reescritura de esa obra que es donde uno más gana como escritor, revisar reescribir, darle otra vuelta abrir más posibilidades que antes no habías visto y en ese sentido la experiencia de lecturas dínamos ya te entrega una tarea pa la casa.

 

¿Qué más podríamos hacer como Asociación?

 

Yo encuentro que es una súper gran idea la que han tenido ya en asociarse, creo que es súper bueno como difusión de los autores que se conozcan, que hay tantos en regiones que hacen trabajo y nadie sabe mucho de ellos, por otra parte Lecturas Dínamo da impulso a mejorar siempre los textos, hay que generar más instancias de formación o si dentro de Interdram mismo alguien pueda dar taller o entregar conocimientos apoyarlo. Son muchas instancias de colaboración que se pueden hacer, pero pondría en primer lugar la formación y la extensión de Lecturas Dínamo a regiones, así ya se iría ampliando la red de dramaturgos y dramaturgas  en colaboración.

 

Has escrito obras por encargo, ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿A qué problemas te has enfrentado al escribir a pedido?

 

He escrito una obra obra a pedido con un tema en específico y con ciertas reglas que me pidió la contraparte y también con correcciones y guías durante el proceso, no es tan fácil pues tienes que adaptarte a interpretar las ideas de otros, pero el compromiso en ese caso fue el mismo como si yo estuviera escribiendo para mí, aparte el tema de la obra encargada “Domo”, es la mujer en sus diferentes etapas, aspectos, roles, tampoco es un tema que no me involucre, así que el proceso fue largo, pero provechoso, pude entrar en temas muy sensibles e incluso para algunas partes como por ejemplo la maternidad tuve que recabar información de amigas madres, pues yo no tengo esa experiencia en el cuerpo. Quienes me encargaron la obra siempre estuvieron guiando el proceso, haciendo correcciones y pidiendo llegar en la escritura al pick donde ellas creían que se estaba entregando el mensaje, fue un período de cuatro  meses más o menos.

Creo que el resultado final quedó bien, por lo menos a la audiencia le gustó.

Lo difícil de hacer este trabajo es que después de realizar la dramaturgia, no se reconozcan tus derechos de autor, es como ya escribiste y ahora se terminó tu participación o que pongan en duda que tu escribiste la obra, porque aunque la génesis de la obra viene de otro lado, uno materializó esas ideas en un papel, es un asunto bien complicado, uno como autor no pretende nada más que resguardar el trabajo que ha hecho por años estudiando dramaturgia y manteniéndose haciendo este oficio.

 

Ahora que vienes llegando a Chile y vas a residir en Valparaíso, ¿qué proyectos tienes?

 

Yo resido en Villa Alemana que es mucho más al interior de la Cordillera de la Costa, pero el polo más cercano de teatro es Valparaíso. Estoy recién empezando a trabajar en el montaje de un texto que escribí hace años, se llama “Cenizas” y es sobre Valparaíso. El texto fue publicado por Mago Editores, pero nunca se ha montado. También tengo la inquietud de escribir algo para público adolescente, estoy recién  empezando con esa idea, en México vi ese tipo de teatro y me gustó, creo que falta acercarse a esas temáticas y también como encantar ese público.

 

¿Qué opinas de la concursabilidad en las artes, es decir, de que haya que concursar para obtener ayudas?

 

Yo creo que es una opción, no tengo un pensamiento resentido en torno a eso, ni postulo todos los años porque las energías a veces no están. Sobre el reconocimiento que uno obtenga no necesariamente es porque te ganaste un fondo, creo que es una opción estilo lotería y puede que te salga y puede que no. También que pensamos sólo en ese fondo y hay otros fondos que también son viables, pero muchos no los conocen, es el caso de Iberescena u otros fondos que existen ligados a otras temáticas. Sí, es un poco privativo que sea lo único a lo que en  nuestra área específica de artistas podamos postular, pero eso es un tema gobierno de cómo fomentamos el arte, creo que la deuda más grande está en la educación artística, porque si se conociera el arte en todas sus disciplinas, al común de la gente, habría una necesidad más cotidiana de vivir en torno a una exposición o una ida al teatro. Y por otro lado hay muy buenos proyectos que se han armado sin financiamiento formal, no digo que siempre tengamos que trabajar sin financiamiento, pero sí creo en que cuando hay ganas, se buscan las formas y  pasan cosas, claro es mucho más difícil, pero creo el problema no está en los fondos, el problema es más grande. Yo creo que hay que postular cuando uno sienta que  es coherente con uno y seguir escribiendo y haciendo el trabajo teatral paralelamente sin echarse a morir porque no te seleccionaron, al final uno escribe porque le gusta no para ganarse los premios.

 

¿Crees que Chile carece de suficientes publicaciones, investigación teatral y recepción crítica? 

 

Yo veo que ahora hay más, el problema es que no llegan a regiones y hay que andar viajando para difundir los estudios, pero encuentro que hay más gente haciendo investigación teatral, crítica, hay más revistas online, críticos independientes que escriben de lo que van a ver, en ese sentido hay mucho más que cuando yo estaba estudiando teatro y también es cosa de atreverse a publicar dramaturgia que es súper necesaria para renovar lo que se trabaja en las escuelas de teatro y difundir el trabajo de los dramaturgos y dramaturgas del país. En México, claro es otra la industria del libro, pero vi que editoriales independientes estaban permanentemente editando libros de los trabajos que se generaban.

 

 

¿Qué importancia tuvo para ti ser publicada por Mago Editores?

 

Para mí fue súper importante porque reafirmó mi camino en la dramaturgia, ya que hasta ese momento no había ganado nada en dramaturgia, había montado una obra mía que se llamaba “Miguel: un Ángel para Chile” y seguía tomando talleres y haciendo cosas, entonces me dio impulso, ese mismo año monte una tercera obra de mi autoría llamada “Marketplace” y seguí estudiando y escribiendo por mi cuenta, también fue súper emocionante que presentaran mi libro amigos y profesores que hablaban sobre mi escritura, fui súper persistente en torno a los concursos, los talleres del Consejo de la Cultura, los fondos de dramaturgia y también la red de dramaturgos que he conocido a lo largo de este tiempo de estudio, siempre recurro a ellos cuando tengo una duda ya sea de escritura de técnicas, o legales, de todo tipo, me gusta tener como ese grupo de gente que hace lo mismo que tú.

 

 

Si quieres contar algo que no te haya preguntado...

 

Creo que el camino de escribir teatro es un camino largo, que es muy amplio porque te regala muchas experiencias y que lo mejor es cuando ya ves tus letras convertidas en experiencia, que lo que he aprendido de mis maestros es que reescribir y leer es la clave, que como autor nuevo hay que seguir, que siempre hay espacio para nuevas voces, nuevas versiones y ser siempre fiel al estilo personal, es decir ser auténtico, y creer en tu trabajo, porque es único nadie lo va a hacer igual que tú.

 

 

 

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