ENTREVISTA

 

“No se hace buen teatro si lo único que se hace es reproducir una sociedad occidental acomodada demasiado enamorada de sí misma.”

 

María Milisavljevic.

por Bruce Gibbons. Toronto, Julio 2015.

Como dramaturga, ¿de qué te interesa escribir, y de qué no?


Me interesa esribir sobre cosas que son mucho más complejas de lo que parecieran ser a primera vista. La historia de una mujer joven desaparecida que en verdad trata del trauma de la Guerra de los Balcanes. La historia de un cristiano fanático y fundamentalista que en verdad trata de la situación medioambiental en Alberta, Canadá.
No me gusta escribir sobre la familia sentada alrededor de la mesa del comedor, sufriendo las consecuencias del divorcio, mediana edad, un mal trabajo, la suerte del amigo, la homosexualidad de la hija – en fin: la vida como es. Eso somos todos. No se hace buen teatro si lo único que se hace es reproducir una sociedad occidental acomodada demasiado enamorada de sí misma.

 


El año 2013 recibiste el Premio Kleist para Dramaturgos Jóvenes, y tuviste un estreno en el Deutsches Theater Berlin. ¿Cómo se tradujo esa experiencia en tu carrera en Alemania? ¿Cómo coexisten los dramaturgos emergentes con los dramaturgos más consolidados en la escena teatral alemana hoy?


Fue el inicio de mi carrera. Siempre se requiere de un evento en la vida de un escritor – que una compañía de renombre monte una obra, que se reciba un premio, que un director famoso se enamore de tu idea – para poder tener lo que la gente luego ve como nuestra “carrera”, ¿no? Claro que obviamente hemos estado trabajando por muchos años, a veces décadas antes de eso y puede que después escribamos obras más débiles que las que escribíamos antes. Pero se necesita un reconocimiento institucional externo para que sea “oficial”. Es así como los escritores emergentes y los más consolidados coexisten. Es un tema de “antes y después”. Eres emergente hasta que alguien dice que ya no lo eres. O sea, lo fue para mí. Y por supuesto que es una gran estupidez. Todos escribimos. Tengo amigos que han escrito 30 obras teatrales y que aún son considerados emergentes. Otros escribieron dos y son considerados establecidos. Nunca debemos olvidar que siempre tenemos que aprender el uno del otro sin importar la etiqueta que la industria nos impone.     


Tu obra Brandung (lugar donde rompen las olas) se montó en inglés en Toronto y Londres (dos ciudades donde has vivido). ¿Cómo sientes que los dramaturgos alemanes y sus textos son recibidos en el teatro inglés y el canadiense?

De manera muy diferente. Escribí Brandung de una forma muy asociativa. Llegó a mí y no me preocupé de formas y tradiciones que yo – como dramaturga – necesitaría seguir. Simplemente escribí y fue entretenido y gané un premio y la obra fue producida por un teatro grande y un joven director alemán tomó el texto y lo cortó para hacer una versión que le gustara y fue un gran montaje.
Fue en Canadá donde aprendí que mi obra no es una obra convencional. Gradualmente la fui cambiando de acuerdo a las reglas establecidas para la dramaturgia. Se volvió más clara, más explicativa, agregué varias escenas (porque inicialmente no incluí el momento que desencadena el conflicto de la obra sino lo había dejado ocurrir tres días antes del comienzo… algo que a los espectadores canadienses no les gusta. No siendo este el caso para el público londinense. Para Londres volví al orden original que había escrito).
Así fue como aprendí a escribir un texto teatral en Canadá. Fui parte del proceso, que es el desarrollo de obras teatrales allí. Trabajamos mi obra por dos años y una nueva obra salió de eso. La versión en inglés de Brandung: Abyss (abismo).
Sé que muchos dramaturgos alemanas son directamente traducidos al inglés. En el caso de algunos, como Roland Schimmelpfenning, Philipp Löhle o Marius von Mayenburg, al parecer funciona. Quizás su trabajo es lo suficientemente universal. No lo sé. Aprendí que con mi trabajo, las distintas culturas teatrales exigen formas y recursos fundamentalmente diferentes y que tengo que adaptar mi obra en vez de solo traducirla.


También tradujiste una versión bastante específica de Un enemigo del pueblo de Ibsen para el Tarragon Theatre en Toronto.
 
Sí. La versión del Schaubühne Berlin. La que tiene las bombas de pintura y gira por el mundo. Fue muy entretenido. Florian Borchmeyer, el Jefe del Departamento de dramaturgismo del Schaubühne, hizo una adaptación del original o una traducción alemana del original; siendo honesta, no sabría decir. Traduje esa adaptación y ese fue nuestro punto de partida. Nos enfocamos en traerla a la realidad Canadiense en Toronto – en términos de lenguaje y cultura, aunque sin decir “esto es Toronto hoy y no Noruega”. Quisimos que fuera leal en un nivel más general y que el público torontoniano pudiera conectarlo con la situación política actual – lo que significó ocho borradores nuevos durante preproducción y 120 páginas de cambios durante ensayos. Es muy divertido (y a veces un poco arduo, también) trabajar en un borrador con tanta gente al mismo tiempo – en este caso: un director, un asistente de dirección que habla un poco de alemán, un stage-manager, dos dramaturgistas y siete actores.

 


Vuelves a Alemania luego de vivir un par de años en Toronto. ¿Crees que la forma en que escribes ha cambiado substancialmente?

Creo que sí. Ahora que Canadá me enseñó a escribir obras, puedo tomar decisiones informadas acerca de cómo quiero escribir… y cómo no quiero escribir.


¿Qué fue lo mejor del teatro canadiense? ¿Qué fue lo peor?
 
Lo mejor fue trabajar en el teatro: el Tarragon… el equipo, el personal. Es un lugar maravilloso para escritores. Y como dramaturga alemana (quien usualmente no es parte del proceso de ensayo y cuyas obras nunca tienen workshops previos a los ensayos) fue genial tener un teatro – MI teatro, como también tener personas que realmente quieren saber lo que pienso y siento, porque soy la dramaturga y soy importante porque sí.

Lo peor era la gente siempre disculpándose: “Disculpa, pero creo que quizás vas a querer pensar un poco acerca de ese parlamento una vez más” (Traducción: Saca ese parlamento). “Disculpa, ¿pero puedo contarte mi interpretación de esta escena?” (Traducción: Esta escena es pésima). “Disculpa, pero no entiendo lo que estás diciendo aquí. Perdón pero no creo  que esto vaya a funcionar (Traducción: Esta parte de la obra jamás va a funcionar).


¿Cómo ves el enorme interés que se tiene por la dramaturgia alemana hoy? ¿Cuál crees que es la razón tras su popularidad?
 
Porque es libre. Porque nos permiten escribir lo que queramos, sea como sea que decidamos. El dramaturgo alemán no se entiende como narrador. Escribimos experiencias, momentos, ideas, conceptos. Y además: no escribimos para convertirnos en futuros guionistas de cine. El cine y el teatro son dos mundos completamente diferentes para nosotros y solo queremos el mundo del teatro. Y ese mundo puede ser bastante loco a veces. Recientemente se ha vuelto más político – me gusta eso.


¿Te interesaría ver tus obras producidas en otros idiomas? ¿Piensas en el público cuando escribes?


Me encantaría ver mi trabajo en otros idiomas porque significaría finalmente ser libre de sentir mi relación con mis historias en vez de conectar con ellas a través del pensamiento – siempre y cuando no hable el idioma en cuestión. Y solo hablo alemán e inglés, así que sería bastante fácil.
Siempre pienso en el público. Con Brandung en Canadá, Londres, los Estados Unidos y pronto en Viena, siempre envío varios borradores de la obra y ellos escogen lo que les parece mejor, y luego trabajamos en una versión específica para cada teatro – para cada audiencia.

 


Eres también parte de The Fence. ¿Nos puedes contar un poco sobre eso?

The Fence es un colectivo internacional para dramaturgos que cuenta con más de 200 miembros. Fue creado en Inglaterra y tienen una asamblea general una vez al año: suele ser al margen de algún festival teatral. El año pasado fue en Nueva York, este año es aquí en Alemania, en Mannheim. Es una gran manera de conocer a otros dramaturgos y conversar sobre la vida y el trabajo del dramaturgo, o de temas más específicos como traducir obras y traducir tu propio trabajo.

 


¿En qué más estás trabajando? ¿Qué proyectos tienes a futuro?

Tengo una obra nueva que estoy trabajando con el Tarragon Theatre en Toronto. Fue encargada por ellos. Los encargos son algo muy bueno, ya que nos dan lo que usualmente no tenemos: un vistazo al futuro (texto). Tengo otro par de proyectos en Toronto, como también en Londres. Brandung ha sido invitada a otros teatros y estoy, por supuesto, escribiendo nuevas obras para Alemania. Pero la verdad es que acabo de volver a Berlín. Será entretenido ver qué va a significar eso para mi escritura.

 

 

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