Medusa

de Ximena Carrera

Reseña

Mariana, Carmen y Nina son prisioneras que han sido transformadas en  colaboradoras de un organismo de seguridad. Su condición de delatoras les otorga el privilegio de salir de un centro de detención para compartir un departamento en la zona céntrica de la ciudad. El conflicto de la obra se desata cuando Mariana -cuya mirada tiene el poder de matar- decide poner fin a esta vida de privilegios para no delatar a quien fuera su pareja amorosa y política, luego de verlo “casualmente” en la calle. Esta decisión echa por tierra los intentos de Carmen y Nina de construir una vida de “normalidad” basada en la delación. 

 

Esta obra está inspirada en hechos reales.

Libro físico disponible en Editorial Ceibo, Colección dramaturgia. "Bestiario" (Grita, Medusa, El taller). 2013.  http://ceiboediciones.blogspot.com/2013/05/bestiario-freakshow-temporada-19731990_19.html

Editorial Paso de gato. Serie dramaturgia. "Antología Iberescena". 2012. 

 https://pasodegato.com/Site/Tienda/index.php?id_product=24&controller=product

El texto a continuación es un extracto de la obra. 

Medusa está protegida por derecho de autor, inscrita en el Registro de Propiedad Intelectual de Chile. Esta obra fue escrita gracias al apoyo de una beca de creación del fondo Iberescena.

Mariana:  Decía que lo que más le gustaba de mí, eran mis ojos. ¡Mis ojos! ¡Y fueron estos ojos los que lo mataron! (Mira a Nina y Carmen) Como si hubiera salido por primera vez. Traté, les juro que traté de no hacerlo, pero no pude evitarlo. Apenas lo vi, me puse a temblar como una hoja. 

Carmen:  Cayó por otro. Dijiste que ni el Huaso ni el Tito lo habían visto. 

 

Mariana las mira. Luego niega apenas perceptiblemente con la cabeza. 

 

Mariana:  Se supone que teníamos que volver al cuartel, pero el Huaso dio la vuelta a la manzana con la excusa de buscar una farmacia. Paró el auto y se bajó. No fue más de un minuto. Volvió muerto de la risa. Dijo que se acordó que tenía que llamar a su mamá para desearle feliz cumpleaños. Y el Tito le dijo: “pero, si vos no tenís mamá”. Y el Huaso se siguió riendo. 

 

Tiempo. 

 

Nina:   No podías saber.

Carmen:  No es tu culpa.

Mariana:  ¿Y de quién entonces? (Nina no responde) ¿De quién? ¡Dime! Si no lo hubiera visto, estaría vivo. ¡Pero lo vi! ¡Cómo deben estar festejando estos hijos de puta! ¡Qué contentos que deben estar Schiller y los demás! ¿Les vieron la cara de satisfacción? ¡Como... como si se hubieran ganado la lotería!

 

Carmen saca un frasco de su cartera. De él saca una pastilla. Se la ofrece a Mariana. 

 

Carmen: Toma. 

Mariana: ¿Qué es?

Carmen: Te va a hacer bien. 

Mariana: ¿Sabes lo que me va a hacer bien?

 

Mariana se levanta del sillón. Cruza la habitación y toma la cartera de Carmen. Mete la mano dentro. 

 

Carmen: No lo hagas, Mariana. Vamos a volver a llamar a un médico, van a volver  a hacerte un lavado y vas a volver a despertar. Dame esas pastillas. 

 

Mariana le lanza un frasco de pastillas a Carmen. 

 

Mariana: ¡Toma tus pastillas! ¡No las quiero!

 

Mariana le muestra un manojo de llaves a Carmen. 

 

Carmen: Si cruzas esa puerta, nos matan. 

Mariana: Díganles que no sabían nada. 

Nina:  Eso da lo mismo. Aunque se den cuenta que no sabemos nada, con alguien se van a desquitar. Si no es contigo, va a ser con nosotras. 

Mariana: No. No es cierto. Ustedes… ustedes son distintas. 

Carmen: ¿Tan distintas como para que no nos peguen un tiro en la nuca por haberte dejado escapar? No, Mariana. No somos distintas, somos útiles, pero cruzas esa puerta y dejamos de serlo. 

Nina:  Tanto. Hemos hecho tanto. Quiero decir… (Niega con la cabeza) No sé muy bien lo que quiero decir, pero estamos cada vez mejor. No, no mejor. Más lejos, más arriba. 

Carmen: No podemos rendirnos ahora. Tenemos que llegar hasta el final. 

Mariana: No hay final, Carmen. Esto es un pozo sin fondo. 

Nina:  (Junto al teléfono, toma el auricular) Dale las llaves a Carmen, Mariana.

Mariana: Nina…

Nina:  Dale las llaves, ¡mierda! O llamo ahora mismo al cuartel. Están aquí al frente, no se van a demorar nada en llegar. 

 

Mariana: ¿Tanto te gustó el tipo ese?

Nina:  No tiene nada que ver con él. Dáselas. 

Mariana: ¿No? Con tal de encamarte con él, eres capaz de…

Carmen: (A Nina) ¿De qué está hablando?

Nina:  ¡De nada! ¡Dáselas!

Mariana:  ¿De nada? (A Carmen) ¿No te contó que mañana tenemos visita?

 

Carmen mira a Nina esperando una explicación.

 

Nina:   Llamó.

Carmen:  ¿Quién?

Nina:   Ignacio. Lo conocí ayer en el…

Carmen:  Sí, ya sé quién es el tal Ignacio. ¿Y?

Nina:   Lo invité para que viniera mañana. 

Carmen: ¿No te dije que si llamaba le dijeras número equivocado?

Nina:   No pude. 

Carmen:  Pero ¿eres tonta acaso? ¿Cómo se te ocurre invitar a un  desconocido aquí? ¿Qué pasa si viene armado?

 

Nina:   No va a venir armado. No todo el mundo quiere matarnos…

Carmen: Pásame el teléfono. 

Nina: ¿Para qué?

Carmen:  Voy a avisarle a Schiller para que lo detengan si viene.

Nina:   No, por favor, no lo hagas.

Carmen:  Entiende, es muy peligroso. ¡No sabes nada de él!

Nina:   ¡Pero quiero verlo! ¡Por favor! Yo sé que no lo conozco pero debe ser un buen tipo… ¡Tiene que ser un buen tipo!

Carmen:  ¿Te parece? ¿Un tipo casado que viene a encamarse con otra? Sí, claro, un angelito debe ser.

Nina:   Por favor, no... no hagas nada. No quiero que lo agarren.

Mariana:  Yo tampoco quería que agarraran a Alejandro.

Nina:   (A Mariana) ¡No es lo mismo! ¡No es lo mismo! (Al borde del llanto. A Carmen) ¡Por favor, te lo ruego, no les digas nada!

Carmen:  Ese tipo no pone un pie en esta casa.

Nina:   Te lo suplico…

Carmen:  (Amenazándola) ¿Llamo? (Nina sólo la mira suplicante) ¿Llamo?

Nina:   (Le pasa el teléfono a Carmen) Está bien, está bien. No pone un pie en esta casa.

Carmen:  Es por tu bien.

Nina:   (Llorando. A Mariana) ¿Estás contenta ahora?

Mariana:  Voy a estar contenta cuando pueda salir de aquí.

Carmen:  Mariana, basta. Yo sé que hoy ha sido un día muy difícil, especialmente para ti, pero… 

Mariana:  ¿Difícil? ¿Difícil? ¡Es un infierno! ¡Lo maté, Carmen! ¡Lo maté! ¿Cómo hago ahora? ¿Cómo mierda sigo? Él era lo único que me había prometido no traicionar y lo hice.

Carmen:  Lo lamento, Mariana, créeme que lo lamento. Pero no hay nada que podamos hacer. Alejandro ya está muerto.

 

Mariana:  ¡Sí, podemos, es cosa de querer! ¡Las tres juntas!

Nina:  ¿Qué?

Mariana: Mañana no tenemos guardia. 

Carmen:   Olvídalo.

Nina:  ¿De qué está hablando?

Mariana: ¿A qué hora llaman siempre?

Carmen: No estás pensando, Mariana. 

Nina:  (Insiste) ¿De qué está hablando?

Mariana: ¡¿A qué hora llaman?!

Carmen: A las diez.

Mariana: Después de hablar con ellos, nos vamos. 

Nina:  ¿Irnos? Ni siquiera nos atrevemos a ir a comprar el pan a la esquina las tres solas, y ¿nos vamos a ir?

 

Carmen: Es un suicidio.

Mariana: ¡No! Podemos ir a la Iglesia. El cura este, el que recibe a las viudas, ¿cómo se llama?

Carmen: Padre Graciano; pero ese cura de mierda, lo único que quiere es vernos en tribunales. 

Nina:  Nos encontrarían, y aún cuando pudiéramos escaparnos, ¿de qué vamos a vivir? ¿De putas? ¿Mendigando en la calle? Piensa, esto por lo menos, es un refugio. 

Carmen: Yo no estoy sola. Tengo a mi hijo. 

Mariana: Tu hermana puede hacerse cargo de él como lo ha hecho hasta ahora. 

Carmen: Ya no. Le pedí a Schiller que me dejara vivir con el Mati. Aquí. 

Nina:  ¿Cuándo?

Carmen: Hace unos días. (A Mariana) Antes que te diera por tragarte el frasco entero de tranquilizantes. 

 

Nina:  ¿Cuándo se viene?

Carmen: No sé todavía. Me dijo que no había problemas siempre y cuando ustedes estuvieran de acuerdo. Hay un tipo que lo está rondando.  

Mariana: ¿Quieres traer a vivir al niño aquí? ¿A este departamento?

Carmen: Es mi hijo. 

Nina:  Y nosotras, ¿qué? ¿Sus madrinas acaso?

Carmen: No te voy a pedir que entiendas lo que es ser madre. 

Nina:  ¿Yo tengo que entenderte a ti y aguantar que traigas a tu crío? ¿Y yo tengo que hacer una vida de monja? Pero, ¿por qué no te vas un rato a la mierda?

Carmen: No es lo mismo. Mi hijo no es peligroso. 

Nina:  No se trata de eso, Carmen. Yo no quiero tener un niño dando vueltas por aquí. Punto. Fin de la discusión. 

 

Carmen: Hasta en las cárceles se les permite a las mujeres vivir con sus hijos. 

Nina:  Pero esto no es una cárcel. 

Mariana: ¿No?

Nina:  No. Sea como sea, es nuestra casa. 

Carmen: Piensen. Un niño aquí puede hacer esto más… más llevadero. 

Mariana: ¡¿Cómo se puede hacer de esta vida algo más llevadero, Carmen?! ¿Cómo? ¿Entregando gente de día y leyéndole “La Caperucita Roja” en las noches?

Nina:  No nos puedes hacer esto, Carmen.

Carmen: ¡No quiero que me lo secuestren y me lo maten! ¿Es tan difícil de entender?

Nina:  Lo lamento. 

Carmen: Nina…

Nina:  ¡Ah! ¡Mira que rápido se te viene mi nombre a la cabeza! ¡No! Si tantas ganas tenías de jugar a la casita con tu hijo, debiste haber abierto la boca antes de venir a vivir con nosotras aquí. 

Carmen: No tenía alternativa. Ninguna de nosotras la tuvo. 

Mariana: Siempre hay una alternativa, Carmen. Siempre la hay. 

Carmen: (A Mariana) ¡Basta! ¡Basta! ¡No quiero seguir escuchándote más!

 

Carmen, a grandes zancadas, se acerca a la puerta y la abre de par en par. 

 

Carmen: ¡No me importa nada! ¡Si quieres irte, ándate!

 

Mariana mira hacia la puerta. No se mueve. 

 

Carmen:   ¿Qué esperas? ¡Ándate! 

 

Mariana camina hasta la puerta abierta. Se queda de pie en el umbral.

 

Carmen: No es tan fácil, ¿no es cierto?

 

Mariana se aleja de la puerta. Carmen apaga la luz.

 

Carmen:   Buenas noches. 

 

Toma su cartera y sale. Mariana apenas si mira a Nina. Toma su cartera también y sale hacia su dormitorio. Nina toma la botella. Se sienta en el sillón y se bebe el contenido de una sola vez. Apaga la luz de la lámpara de pie.

 

Oscuro total. 

MEDUSA fue estrenada el 11 de abril de 2010 en la Sala Lastarria 90, Santiago Chile, bajo la dirección de Sebastián Vila con el siguiente reparto:

 

MARIANA Carmina Riego

CARMEN Nona Fernández

NINA Ximena Carrera

 

Asistencia Técnica: Carola Denegri

Producción: Compañía La Trompeta.

 

Luego de su estreno en esta sala, siguió una segunda temporada en la Sala Sidarte, una tercera en Teatro Mori Bellavista y una cuarta temporada en el Festival de Teatro Internacional Stgo. A Mil 2011. Además realizó una gira nacional por la IV, V, VII y XII regiones así como una gira internacional por Brasil y Argentina. 

 

Escrita con una Beca de Ayuda a la Creación dramatúrgica/coreográfica otorgada por Iberescena (2007), esta obra ha recibido los siguientes premios:

Mejor Obra de Teatro Nacional 2010, otorgado por el Círculo de Críticos de Arte de Chile. 

Mención Especial del Premio Casa de las Américas, Cuba, 2012.

Premio Municipal de Literatura, Género Teatro (2012) otorgado por la Municipalidad de Santiago.

Para contactar a la autora, escríbenos.

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Las entrevistas de Interdram 2020, cuentan con el apoyo de Fondart Nacional, línea Difusión, convocatoria 2020. Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio. Chile.

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