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CARLA ZÚÑIGA

Actualizado: 20 may 2020

Entrevista por Mauricio Fuentes, para Interdram.

16 de mayo de 2019.

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“El arribismo es uno de mis temas favoritos, porque ser arribista significa no aceptarse a uno mismo y vivir de acuerdo a una realidad que no me pertenece porque la verdad me avergüenza”.



Carla Zúñiga

En una sociedad cada día más hostil y competitiva, donde los artistas no difieren necesariamente- el neoliberalismo ha calado profundo hasta en los sectores más “progresistas”- entrevistar a Carla Zúñiga fue un respiro. Cuando se lo propuse, su respuesta podría traducirse en una sonrisa y un corazón pintados por Andy Warhol. Carla es de sonrisa permanente e inteligente. Me invitó a su casa, un acogedor y cálido departamento frente al Parque O`Higgins, como si este fuera su patio delantero. Estaba con su hijo de pocos años, Arturo. Tomamos té y conversamos por largo rato en una gran complicidad: ambos estudiamos en ARCIS y ambos nos reconocemos de esa clase media ilustrada: toda pretensión y competencia quedó de lado. Carla Zúñiga es la dramaturga del momento, que junto al director Javier Casanga y su compañía La Niña Horrible, han revolucionado la escena con una estética exagerada, grotesca y con un tipo de belleza muy particular. Una escena que muestra cuerpos que traspasan sus fronteras para develar las diversas posibilidades identitarias.

En el montaje de La trágica agonía de un pájaro azul, el texto se complementa de manera muy orgánica con las acciones en escena y una estética total que convierte al espectáculo en una pieza de arte que se sostiene por sí sola. En su lenguaje se puede ver lo que Susan Sontag define como Camp, en una versión criolla, con los matices de nuestra chilenidad. ¿Cuál es el proceso para llegar a ese resultado? ¿Lo tienen definido de antes o solo lo encuentran?


Cada vez que nos enfrentamos a un proceso nuevo, partimos un poco desde la nada y vamos encontrando en el camino el discurso, historia y estética de la obra. Algo muy importante para nosotros es que ninguna parte del equipo artístico quede en el aire y para esto empezamos a trabajar todos al mismo tiempo. Esto quiere decir que cuando empezamos a trabajar el texto con Javier, paralelamente él empieza el trabajo con el equipo del diseño y vamos entregándonos ideas entre todos. Por ejemplo, en La trágica agonía de un pájaro azul, yo escribí el texto ya sabiendo que desde el diseño querían trabajar con las medidas, que algunas cosas iban a ser muy grandes y otras muy pequeñas, y esa sensación de desadaptación media de pesadilla, intenté trabajarla desde la historia. Siempre me ha complicado la distancia que hay a veces entre el director o directora y el texto, y cada vez que trabajamos con La Niña Horrible, intentamos que esta distancia no exista, aunque siempre nos mantenemos dentro de nuestros roles.