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MARCELO LEONART

Actualizado: 23 jun 2022

Entrevista por Mauricio Arturo Fuentes, para Interdram.

02 de agosto de 2020.

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“No se soporta que la estructura de la obra haga desencadenar la violencia. En parte por esa mierda de máxima de que hay que condenar la violencia "venga de donde venga". A la mierda con eso”.



Marcelo Leonart. Foto de Dante Leonart.


Una frase que recuerdo de Marcelo Leonart- mencionada en una entrevista que le hice hace años, para mi desaparecida o secuestrada revista Sal Marina-, es “hasta que la sangre llegue al río”. Este enunciado lo hizo principalmente para referirse a su rol como novelista y, en especial, sobre su novela Lacra. Hoy podemos aplicarlo a toda su dramaturgia y a su postura como autor frente a la sociedad chilena. Leonart no es tibio a la hora de escribir y dirigir; eso lo pudimos corroborar quienes fuimos espectadores de Noche Mapuche.
Leonart ya me había contado que una de sus obras preferidas es Ángeles en América, de Tony Kushner y que siente una gran admiración por el dramaturgo norteamericano, Edward Albee (¿Quién le teme a Virginia Wolf?). En esta nueva entrevista pudimos conocer otros referentes para su dramaturgia y además nos responde sobre las reacciones que provocó el montaje Noche Mapuche, donde utiliza como documento el registro de voz de Vivianne Mackay, cuando, antes de morir (la noche del enfrentamiento entre un grupo de mapuche y la pareja de latifundistas y colonos, Luchsinger-Mackay), llama por teléfono a Carabineros.

En Todas las fiestas del mañana, uno puede apreciar una estética cinematográfica, en un tiempo concentrado, como también, referentes de la dramaturgia norteamericana. La obra es del 2008 y muestra el contraste de dos mundos, puesto en una habitación de hotel, una pareja y el ruido ambiente de una fiesta que se realiza en el salón principal del edificio. ¿En qué momento de tu autoría te encontrabas cuando escribiste esta obra y qué relación tiene con el contexto social que vivía Chile en esa época?


2008. Otros tiempos para Chile. Antes del terremoto. Antes de Piñera. Recién la revolución pingüina. Vivíamos la resaca de una fiesta. La resaca de los noventas llenos de plata y cocaína (para los que participaban de la fiesta). En ese tiempo yo trabajaba en la tele. Y debo decir que me sentía un poco como Julia y Mateo en la obra. Invitado a una fiesta donde no todos tenían acceso. Invitado a una fiesta donde —se supone— me daban de comer. Esa frase se repetía mucho en esa época. Uno trabajaba y tenía que ser agradecido del trabajo "que te daba de comer". La frase siempre me ha parecido una manera de humillar. "No muerdas la mano que te da de comer". Ese 2008 me