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XIMENA CARRERA

Actualizado: 8 jul 2020

Entrevista por Mauricio Fuentes, para Interdram.

03 de junio de 2020.

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“Tampoco tenía el deseo de humanizarla a ella. Esto posiblemente se deba a que hasta el día de hoy esa mujer no ha mostrado ni el más mínimo arrepentimiento por su actuar, y no planteo esto desde un punto de vista moral, pero me resulta poco atractivo un personaje que no me inspira ningún tipo de conflicto interno en sí”. Sobre Lucía.



Ximena Carrera. Foto de Valentina Miranda Vega.


La primera vez que vi a Ximena Carrera fue actuando en su propia obra, Medusa, y me enamoré. Me enamoré platónicamente al ver a una excelente y atrevida dramaturga desdoblada en una estupenda actriz. Esa obra la fui a ver con mis padres y los tres quedamos conmovidos, mi madre en particular, al presenciar en escena lo que podría llegar a ser la realidad de tres mujeres sumergidas en un infierno. Más tarde, Ximena participó en la lectura dramatizada de un texto mío y sus devoluciones finales “fueron al hueso”. Hoy nos encontramos vía Skype (pronto me mudo a Zoom) y conversamos sobre su dramaturgia, desde la ciudad que algún día también fue su ciudad. Lo primero que reconoció, a través de la cámara, fueron los enchufes.

En Medusa, ficcionalizas sobre un hecho real: tres mujeres militantes de izquierda, que después de haber sido torturadas y coaccionadas por agentes de inteligencia, de la dictadura terrorista de Pinochet, terminan convirtiéndose en delatoras. Los tres personajes están construidos con muchas aristas y podemos ver su humanidad y sufrimiento, a pesar de lo repudiables que podrían ser considerados sus actos de delación. ¿Fue difícil entrar en ese terreno, con líneas tan finas para poder definir hasta donde puede llegar un ser humano que es quebrado internamente, para que actúe de una manera determinada? ¿Cómo fue el recibimiento del público y, en especial, de personas cercanas o relacionadas a los hechos?


Por algún motivo no fue difícil entrar ahí en esta historia. Era sumergirse, tanto en el proceso de escritura como luego en el proceso de ensayo, en una especie de inframundo donde habitan estos ángeles de la muerte, pero como todo proceso creativo, es un juego. Desde ese punto de vista, siempre, por alguna razón que no sé explicar, pude visualizarlas como víctimas y victimarias a la vez. Creo que esa constante dualidad es la que me permitió transita