Crítica

 

"Plan laboral"

 

 

No tenemos que sacrificarnos por los que vendrán. De: Juan Pablo Troncoso. Dirección: Nicolás Espinoza y Laurène Lemaitre. Diseño integral: Laurène Lemaitre. Elenco: José Manuel Aguirre, Juan Pablo Troncoso, Germán Pinilla, Raúl Ampuero, Sebastián Pinto y Viviana Nass. Productora: Paula Pavez. Jefe Técnico y Audiovisual: Pablo Mois. Fechas: 5, 6, 7, 12, 13 y 14 de noviembre. Teatro Cinema. Santiago

 

 

 

Conocer nuestra identidad es uno de los grandes motores para entendernos como país. Saber quienes somos ha permitido a los seres humanos construir la Historia. Por ende, definir cómo se articularon nuestras leyes nos vuelve a establecer en el centro de gravedad de nuestro paisaje moral. La manipulación y posterior redacción, por un gobierno dictatorial, del Plan Laboral de 1979, es la base para No tenemos que sacrificarnos por los que vendrán de Juan Pablo Troncoso. Tema que no puede ser más oportuno y que de inmediato relacionamos con la discusión de la actual Reforma Laboral y la última huelga de los funcionarios del Registro Civil, sus cuestionamientos y legalidad de la mismas.

 

Juan Pablo Troncoso escribió esta obra basándose en las actas que, en el año 2012, se hicieron públicas tras mantenerse 33 años en secreto. El texto que alcanza momentos de extrema brillantes, con unos diálogos precisos, nos llevan a un delirante estado propio del autoritarismo de la junta militar comandada por Pinochet. La dirección realizada por Nicolás Espinoza y Laurène Lemaitre, aunque en temas generales es acertada, con buen ritmo e intensidad; plantea una propuesta actoral que se acerca peligrosamente a la caricatura recurriendo en varias ocasiones al chiste fácil con la intención de realizar guiños con la actualidad que no son necesarios y que descolocan más que acercan al espectador a lo que subyace en la obra.

 

El espacio escénico que modela una sala de reuniones con cuatro sillas, un escritorio y un pequeño sillón de espera; favorece los estados de poder que proponen los cuatro integrantes de la Junta Militar, la secretaria y el Ministro del Trabajo de la época, José Piñera. Las proyecciones utilizadas, y que son captadas desde la misma escena, ayudan a configurar a los personajes desde la singularidad que da los primeros planos. Estas imágenes se proyectan en distintos espacios de una escenografía móvil que se modifica según avanza el montaje unificando la totalidad de las situaciones propuestas.

 

El estilo interpretativo, que roza peligrosamente la caricatura, es solventado por un gran equipo de actores que nos hicieron partícipes de la obra desde un comienzo con una intensidad casi magnética, demostrando una limpieza en su trabajo y una acertada habilidad para encontrar el ritmo en las situaciones cómicas.

 

El resultado es bueno, el público aplaudió la obra encantado por la experiencia y la entrega de los actores, y que salió de la sala tan divertido como conmocionado por lo propuesto por el joven Colectivo Zoológico.

 

 

 

 

Felipe V.

 

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